El planteamiento
Un cáncer que casi siempre puede evitarse
El cáncer de cuello uterino tiene una particularidad que lo distingue de casi todos los demás: conocemos su causa necesaria. Sin una infección persistente por VPH de alto riesgo no se desarrolla. Y como esa infección tarda años —a menudo más de una década— en producir una lesión avanzada, hay mucho tiempo para intervenir.
De ahí que la estrategia tenga dos brazos que se refuerzan mutuamente:
- Vacunación, que evita que la infección llegue a establecerse.
- Cribado, que detecta las lesiones en quienes ya han estado en contacto con el virus, cuando todavía son tratables de forma sencilla.
La Organización Mundial de la Salud ha planteado por primera vez la eliminación de un cáncer como objetivo global, con metas concretas de vacunación, cribado y tratamiento. Es un objetivo realista, y depende en buena medida de que las mujeres acudan cuando les corresponde.
Qué me toca a mí
El cribado, según tu edad
En España el cribado dejó de ser oportunista —hacerse una citología cuando una se acordaba— para convertirse en un programa poblacional organizado, con invitación desde el sistema sanitario. Selecciona tu situación:
Este esquema resume el criterio general. Si has tenido una lesión previa, un tratamiento cervical, inmunosupresión o un VPH persistente, tu calendario es distinto y más estrecho. Ese plan individualizado es precisamente uno de los motivos por los que merece la pena una consulta específica.
Vacunación
Qué conviene saber sobre la vacuna
La vacunación frente al VPH está incluida en el calendario común del Sistema Nacional de Salud a los 12 años, y desde hace pocos años se administra tanto a niñas como a niños. La ampliación a varones no es un gesto simbólico: reduce la circulación del virus y previene también cánceres de orofaringe, ano y pene.
- Es preventiva, no terapéutica. No elimina una infección ya presente.
- Máxima eficacia antes del inicio de las relaciones sexuales, que es la razón de vacunar a los 12 años.
- También puede indicarse en edades posteriores y en situaciones concretas, incluida la vacunación tras el tratamiento de una lesión, donde se ha descrito una reducción del riesgo de recidiva. Es una valoración individual.
- Perfil de seguridad muy favorable, con millones de dosis administradas y vigilancia internacional continuada.
Divulgación
Conecta VPH Andalucía
Buena parte de las dificultades en torno al VPH no son clínicas, sino de comunicación: información contradictoria, mensajes alarmistas y una notable variabilidad entre centros a la hora de explicar lo mismo.
Por eso soy cofundadora de Conecta VPH Andalucía, una iniciativa dirigida a ofrecer información rigurosa sobre el virus, mejorar la formación de los profesionales sanitarios y favorecer una atención más homogénea y comprensible para las pacientes. Que la explicación que recibas no dependa de la puerta por la que entres.
Cuándo pedir cita
Motivos habituales de consulta
- No sabes qué prueba te corresponde ni cada cuánto tiempo debes hacerla.
- Hace años que no te haces una revisión y no sabes por dónde retomar.
- Tienes dudas sobre la vacunación, para ti o para tus hijos e hijas.
- Has tenido una lesión previa y necesitas un plan de seguimiento individualizado.
- Presentas sangrado entre reglas, tras las relaciones o después de la menopausia.
Preguntas frecuentes
Lo que más me preguntan
¿Cada cuánto tengo que hacerme una citología?
Con el cribado actual, entre los 25 y los 34 años cada tres años. A partir de los 35 la prueba principal pasa a ser la de VPH, con un intervalo de cinco años si es negativa.
La idea de la revisión anual obligatoria quedó atrás: alargar el intervalo con una prueba más sensible protege igual o mejor, y evita hallazgos irrelevantes.
Me han citado del programa de cribado. ¿Debo ir aunque me encuentre bien?
Sí, y de hecho ese es exactamente el momento de ir. El cribado está diseñado para personas sin síntomas: busca lesiones que todavía no dan la cara, porque son las que mejor se tratan.
Esperar a tener síntomas es esperar demasiado.
¿Puedo hacerme la prueba con la regla?
Es preferible evitarla, porque la sangre puede dificultar la valoración de la muestra. Cualquier otro momento del ciclo sirve.
También conviene evitar cremas u óvulos vaginales y relaciones con penetración en las 48 horas previas.
Tengo el VPH positivo pero la citología normal. ¿Es grave?
No. Es una combinación frecuente y significa que hay virus pero todavía no ha producido cambios celulares detectables.
Lo que se hace es vigilar: si en el control siguiente el virus ha desaparecido —cosa que ocurre con mucha frecuencia—, se vuelve al cribado habitual. Si persiste, se estudia más a fondo.
¿El cribado sirve para detectar otros cánceres ginecológicos?
No, y conviene saberlo. La citología y la prueba de VPH están diseñadas específicamente para el cuello del útero.
No detectan cáncer de ovario ni de endometrio. Por eso los síntomas —especialmente el sangrado posmenopáusico o el dolor pélvico persistente— deben consultarse siempre, aunque el cribado esté al día.